5 PASOS PARA PREPARAR EL PRESUPUESTO DE VUESTRA BODA

¿Cuándo hay que empezar a pensar en el presupuesto de una boda? Cuando empezáis a imaginar cómo será la vuestra. ¡Incluso antes de estar comprometidos!

Hoy en día, el presupuesto para una boda suele salir ya del bolsillo de la pareja y es menos habitual que los padres corran con todos los gastos, aunque sí suelen seguir aportando su granito de arena como regalo de la boda.

Por este motivo, se debe de empezar a pensar en el presupuesto que tenéis o qué queréis dedicar a vuestro Gran Día, desde el minuto uno. Porque así asentaréis bien las bases de todo lo que vais a poder conseguir y no frustraros en el camino.

Esto no quiere decir que os cortéis en soñar, en absoluto. Lo que quiero transmitiros es que debéis de ser más o menos realistas en lo que podéis conseguir por vuestro dinero y que un resultado espectacular no siempre está relacionado con un presupuesto espectacular, sino más bien con el estilazo que le imprimáis, el gusto, la imaginación, la flexibilidad y lo claro que lo tengáis.

Hemos hablado ya en otras ocasiones, que siempre es muy recomendable establecer prioridades y saber qué es lo que sí o sí queréis en vuestra boda, lo que os gustaría que estuviese y de lo que podéis prescindir llegados el momento.

Si nos metemos en materia os diré, que el coste de una boda en España varía en función de la Comunidad en donde se realice y puede estar entre los 13.000 € si te casa en Gran Canarias  y los 32.500 € si decides casarte en Castilla-La Mancha.

Por tanto, en España, el gasto medio de una boda estándar se sitúa en torno a los 20.000 € para unos 130 invitados, lo que supone un gasto medio por invitado de 154€. A partir de aquí, el límite es el presupuesto que vosotros queráis dedicar a vuestro día especial.

Vuestra boda es casi con toda seguridad, la fiesta más grande y más cara que hayáis organizado nunca y tenéis que tener todas las herramientas o ayuda necesarias para poder manejar cifras que se salen de la economía del día a día y tener el control presupuestario en todo momento.

¿Os vais a salir del presupuesto que os fijéis?, sí, seguro que sí. La desviación presupuestaría puede estar entre un 6% y un 15%, por esto es necesario incluir una partida para imprevistos y tener un presupuesto lo más realista posible.

En este punto quiero dar una opinión muy personal; una boda es una fiesta para perder la cabeza de felicidad, pero no para perderse muchas otras experiencias en la vida por tener que pagarla.

Que no os volváis locos, que se puede tener una fiesta Épica sólo con tener alrededor a la gente que más os quieren.

Que el mejor festín, es el que se da el alma cuando te comen a besos tus invitados.

Que el vestido más espectacular, es tu propia piel erizada cuando tu madre te dice “ay mi niña, me hace inmensamente feliz verte así de feliz”

Que el mejor lugar para celebrarlo, es en el que podéis poneros en círculo todos los amigos y cantar a capela vuestra canción preferida de adolescentes.

Que las pequeñas cosas, es a la larga las que más recuerdas en la vida y siempre te acompañan.

Que YOLO y que a fin de cuentas, la felicidad es gratis y ese día vais a tener superávit en vuestros corazones.

Si os hace feliz tirar la casa por la ventana, adelante pero sino, volvamos al tema.

Para hacer un buen presupuesto, debéis contabilizar los ahorros que tenéis y queréis dedicar a vuestra boda, plasmarlo todo en una hoja de Excel o cualquier otro método de control en donde podáis añadir y modificar las partidas, contar con gastos inesperados, ser flexible y recortar de donde sea necesario en caso de que os estéis pasando mucho del presupuesto inicial. Si no sabéis cómo, buscad ayuda.

 

  1. DEFINID EL PRESUPUESTO INICIAL CON EL QUE CONTÁIS

Pensad en dedicar una cuenta bancaria en exclusiva para la boda y tened en cuenta vuestras fuentes de ingresos:

Vuestros ahorros: Hay que ver lo que podéis aportar conjuntamente a la boda y reservar un fondo en vuestras cuentas bancarias por si surge algún contratiempo en vuestras vidas.

Vuestros ingresos mensuales: Después de todo los gastos mensuales y lo que dediquéis a vuestro ahorro mensual, estableced depósitos en la cuenta de la boda para ir aumentando vuestro presupuesto mes a mes.

Vuestros familiares: Vuestros padres no son una fuente de ingresos para la boda como tal con la que contar, pero si intuís que quieren aportar algo a la causa, habladlo abiertamente antes de empezar a planificarlo todo.

A pesar de que hay parejas que cuentan con el dinero de los regalos como un ingreso para destinar a sus bodas, no es buena idea por varios motivos: Es una cifra estimada e inestable; aunque dejéis caer que preferís dinero en vez de un regalo, no podéis contar con que todos los invitados se ajusten a esta petición; la cantidad que vosotros tenéis en mente por regalo, puede no coincidir con la cantidad que vuestros invitados pueden destinar a vuestro regalo; vais a tener que realizar muchos pagos por adelantado para los cuales necesitaréis efectivo y los regalos no llegarán hasta casi el mismo día de la boda.

  1. CONTROL PRESUPUESTARIO

Cread una plantilla de presupuesto con los diferentes tipos de gastos. Una vez tengáis todas las partidas, id asignando el presupuesto en función de la importancia y las prioridades.

Incluid una columna para posibles descuentos con los proveedores.

Tened también en cuenta si los precios que recibís en las propuestas de los proveedores, incluyen o no el I.V.A. Puede tener un gran impacto en vuestro presupuesto total.

Reservad un 10% – 15% para gastos imprevistos como extras en la decoración o en los detalles de los invitados.

Si contáis con una Wedding Planner en vuestra planificación, tenéis asegurado el control total presupuestario ya que os ayudará a distribuir correctamente el presupuesto, a realizar los pagos a los proveedores en tiempos y en muchos casos, os conseguirá un mejor precio con ellos, lo que supondrá un ahorro a la larga en vuestro presupuesto. Su coste no es por tanto un coste, sino un beneficio.

 

  1. EXTRAS E IMPREVISTOS

Es importante que en vuestro presupuesto haya siempre una partida para gastos extras e imprevistos.

Antes de decidir a un proveedor por su precio y por supuesto, antes de firmar ningún contrato con ellos, leeros siempre la letra pequeña del contrato.

Es tedioso, aburrido, súper soporífero y una gran inversión de tiempo en mails y llamadas para preguntar a los proveedores si incluya tal o cual cosa y que podríais invertir en otras muchas cosas como yo que sé, ¡¡vivir!! Pero de verdad, es básico saber qué incluye la propuesta y no tener sorpresas desagradables a la hora de pagar la factura final. Por ejemplo:

Vuestro fotógrafo ideal vive en Alemania, ok ¿y el viaje y el alojamiento quien lo paga?

Vuestro cóctel personalizado es muy total, ok ¿y ese licor tan exclusivo con el que está hecho, está incluido?

Vuestras idea floral es ideal, ok ¿y son de temporada o hay que traerlas del otro lado del mundo?

  1. INCLUID EL VIAJE DE NOVIOS

Podéis tener la tentación de no incluir el viaje de novios en el presupuesto de la boda porque “no es la boda propiamente dicha”,  pero la realidad es que vais a prepararlo durante la planificación de la boda y tendréis que ir haciendo algún pago de la reserva con antelación.

El precio variará en base al destino, la temporada en la que vayáis y la duración.

  1. INTENTAD AHORRAR EN TODAS LAS PARTIDAS POSIBLE

Temporada alta, media o baja: Si sois flexibles en las fechas de la boda y no tenéis especial predilección por una en concreto, comparad los precios en el mismo sitio en las diferentes temporadas del año. Se puede reducir significativamente el precio por invitado.

Número de invitados: Definir el número de invitados es clave para la elaboración del presupuesto, la elección del espacio, del catering e incluso de si admitís o no compromisos. No siempre reducir el número de invitados implica ahorrarse muchísimo en el presupuesto ya que es probable que se invierta más en menos invitados para incrementar la calidad pero, ¿Recordáis el coste medio de 154€ por invitado?, cada 10 invitados son 1.540 € en vuestro presupuesto… pues eso.

El vestido de la novia y el traje del novio: Más allá de las modas de temporada, hay un gran abanico de opciones para conseguir un vestido de novia a buen precio así como en el traje del novio, se pueden valorar las opciones de alquiler frente a la compra.

El día de la ceremonia: En muchos lugares, casarse un viernes es algo más económico que el fin de semana, aunque cada vez la elección del día se hace en base a otros factores no económicos, como el poder alargar los festejos un día más.

El lugar de la ceremonia: Casarse en espacios singulares como en una fábrica abandonada o incluso en el jardín de vuestra propia casa familiar puede parecer más económico en un principio, pero antes de decidiros por esta opción, tened en cuenta el alquiler del mobiliario, vajilla, traslado de catering, aseos portátiles, aire acondicionado o calefacción entre otros puntos versus un lugar preparado con todos los elementos básicos y necesarios para una celebración de este tipo.

Ceremonia y celebración en el mismo sitio: Elimina el transporte para los invitados y además, casi seguro, que el precio por el global del servicio es más competitivo.

Las flores: Siempre que sea posible, de temporada. Hay un gran mundo floral ahí fuera floreciendo cuando toca, descúbrelo. Además, es mucho más eco-friendly.

Los pétalos de rosa son una buena elección pero los de claveles, son una grandísima elección.

Destination Weddings: Y si al final de un día entero haciendo números con la calculadora, decidís que todo esto se os va de las manos, podéis plantearos una boda íntima, muy íntima o súper íntima far far away.

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