¿CASARME YO?, NO LO VEO.

Reconozcámoslo, casaros no está en vuestros planes más inmediatos o ni siquiera aparece en vuestra lista de to do’s.

En estos momentos, lo más importante para vosotros es afianzaros en vuestros trabajos, con lo que os ha costado conseguir el puesto. Tenéis todavía mil sitios en el mapa a los que queréis viajar. La idea de todo el trabajo que conlleva preparar una boda, os desgasta muchísimo. Lleváis tiempo viviendo juntos y os queréis y la verdad, así estáis bien ¿para qué querríais firmar unos papeles?

Vivimos en una sociedad que ha avanzado mucho en los derechos de igualdad y sobre todo en los derechos para las mujeres (queda sí, pero avances se han hecho). Ya no es imperativo casarse joven, formar una familia y realizarte como mujer dedicándote 100% a tu hogar.

Ahora los dos trabajamos fuera y tenemos nuestros sueldos. Esto implica que las dos voces de la pareja son escuchadas por igual y que queramos vivir nuestra vida de otra manera. Retrasamos un poco todo lo relacionado con la familia y el hogar, para estirar un poco más nuestra forma de vida más dedicada al ocio.

Irse a vivir juntos sin necesidad de casarse, es hoy en día algo habitual y está más que aceptadísimo.

Y si hablamos de tener hijos (porque vosotros dos ya sois una familia sin necesidad de nadie más), la cosa se retrasa muchísimo más. En torno a los 30-40 años los más perezosos.

De hecho, hay parejas que deciden tener hijos incluso antes de casarse, haciendo que caiga esa intencionalidad, hasta los últimos puestos de tu lista de prioridades.

Normal, que cuando os pregunten “Y vosotros, ¿para cuándo?” respondáis de forma sonora

“¿Casarme yo?, no lo veo”.

Pues no lo hagáis, si de verdad sentís que no queréis hacerlo, no lo hagáis. Esquivad todas las preguntas con una sonrisa, cámbiale el tercio a tu abuela cuando te lo pregunte, inmunízate cuando recibas la invitación a la sexta boda de este año de tu grupo de amigos. En definitiva, haz lo que os pida el cuerpo y si no os pide casaros, vosotros sois los únicos que decidís en vuestra historia. YOLO.

Vale, ahora te estarás preguntando ¿por qué en un blog que va de bodas me están recomendando que no me case?

Porque en MIMOSA celebramos la fiesta de la vida, el amor y los deseos de las personas; independientemente del nombre que le pongamos a la celebración.

Siempre me ha parecido un poco “injusto” que las personas que no se casan de la manera tradicional, no puedan tener una fiesta a la altura de su amor. No tengan regalos que puedan amueblar su piso recién estrenado como pareja, no disfruten de una luna de miel, no se compren un modelazo que les haga sentir únicos por un día, no disfruten con todos sus amigos de una fiesta para recordar.

Piénsalo, ¿a cuántas bodas has ido?, ¿cuánto money te has dejado en los regalos? Y ya no hablemos de en los vestidos para ir divina, ¿Cuánto de todo esto ha retornado nuevamente a vosotros?

Otro tema, ¿por no casarte, es que os queréis menos de cara a todos?, ¿sois menos pareja?

Yo digo que no, que no es justo que a veces revoloteen todas esas dudas y frustraciones a vuestro alrededor.

Igual hasta ya lleváis en pareja y viviendo juntos, más que muchos matrimonios de amigos a vuestro alrededor.

Sois una pareja estable, tenéis los mismos objetivos en la vida y habéis encontrado a esa persona con la que queréis compartirlo todo.

CELEBRADLO

Daros ese gustazo y sorprended a todos. No os digo que os caséis, no. Digo que celebréis vuestro amor con los que más queréis, con los que os han visto crecer como pareja, con vuestra familia que están esperando una celebración y con vosotros mismos, porque os lo merecéis.

Déjame que te cuente un pedacito de mi historia personal. Podrías pensar que siendo Wedding Planner y adorando como adoro el mundo bridal, mi única obsesión era casarme, vestirme de blanco y montar un bodorrio. Mmmm, no.

Íbamos a hacer ya 10 años juntos, convivencia incluida. Los dos teníamos nuestros trabajos, vivíamos en Madrid, viajábamos y entrábamos y salíamos como nos daba la gana y la verdad, estábamos bien así.

Teníamos un compromiso adquirido, de forma voluntaria el uno con el otro, mucho más fuerte que el que se firmase con cualquier papel. Para nosotros éramos una familia. Y eso, había que celebrarlo.

Y fue precisamente eso, las ganas de celebrar que llevábamos 10 años juntos, felices, comprometidos, las que nos llevaron a organizar una fiesta por todo lo alto.

En nuestros planes no estaba la idea de que la boda estuviera en el centro de la celebración, sino más bien la fiesta, reunir a nuestra gente y la idea de pasarlo bien.

Durante los preparativos, un amigo tuvo un accidente y estuvo bastante grave ingresado en la UCI. También tenía pareja desde hace años, como podíamos ser nosotros y nos quedamos impactados al saber que como no había nada firmado, no se consideraban familia y ella no podía ni tenía derecho a ninguna decisión, visita o consulta sobre su estado.

Y este fue el único motivo que nos hizo cambiar el chip en nuestra cabeza y decir “ok, pues ya que nos hemos animado a celebrar esta fiesta de pareja,  podemos ir un paso más allá y legalizar a ojos de la sociedad esta unión, ya que hay más ventajas que desventajas”

Así fue, celebramos nuestra historia, tuvimos nuestra fiesta épica, nos rodeamos de quienes más nos querían, vivimos la experiencia de estar en el centro del sarao, nos divertimos, bailamos hasta extenuarnos, nos reímos a carcajadas, vivimos momentos muy especiales y nos casamos.

Y volviendo al tema. Una fiesta de amor va de que sólo se vive una vez y hay que celebrarlo por todo lo alto.

Cuando cuento este nuevo concepto, esta nueva tendencia de celebrar la historia de la pareja, la gente se sorprende bastante.

Todavía no es una tendencia, todavía. Todavía no es una moda, todavía. Todavía no estamos acostumbrados, todavía.

¡¡¡Todavía no tiene ni nombre!!! todavía.

Te animo a que dejes abajo, en la sección de comentarios, tu propuesta para esta celebración. Tú ¿qué nombre le pondrías?

Siempre hay pioneros que dan el primer paso y crean las tendencias que todo el mundo seguirá después. ¿Sois de esos? Animaros a celebrar vuestra historia, no os vais a arrepentir en absoluto.

Nota: Si llego a saber lo bien que me lo iba a pasar organizándolo todo y sobre todo el día de la celebración… ¡organizo la fiesta antes!. Y ahora que lo sé, me casaba todos los años, fíjate lo que te digo.

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